La feria tecnológica más influyente del mundo vuelve a mirar al futuro… y también al automóvil. Aunque el CES siempre ha sido sinónimo de innovación —basta recordar que la primera videograbadora se presentó allí en 1970—, en los últimos años se ha consolidado como un escaparate clave para la industria del motor. Eso sí, en esta edición el protagonismo de los coches eléctricos parece diluirse frente a un nuevo concepto que gana fuerza: la IA.
La automoción entra en la era de la IA
Más allá de los vehículos definidos por software, la inteligencia artificial física supone un salto cualitativo: sistemas de IA que no solo procesan datos, sino que interactúan con el mundo real, se mueven, toman decisiones y ejecutan tareas. En el sector del automóvil, esto se traduce en coches que se comportan cada vez más como robots inteligentes, capaces de conducir, aprender y asistir al conductor de forma autónoma.
Fabricantes como General Motors ya han mostrado avances en asistentes inteligentes, conducción automatizada y vehículos que, en el futuro, podrían realizar tareas cotidianas por sí solos. Para lograrlo, es imprescindible la combinación de chips de última generación, sensores como lidar y radar, software avanzado y mejores baterías. El enfoque del CES parece claro: menos atención al modelo concreto y más a la movilidad automatizada como ecosistema.
Un cambio conceptual… ¿o una necesidad real?
Aunque muchas de estas propuestas todavía suenan futuristas, la convergencia entre automoción, robótica e inteligencia artificial es innegable. En un contexto donde los usuarios buscan coches más accesibles y eficientes, la IA física plantea un debate interesante: ¿está el mercado preparado para vehículos cada vez más autónomos y robóticos?
Los grandes debuts automovilísticos que marca el CES
El salón también trae novedades muy esperadas. Sony Honda Mobility vuelve a escena con Afeela, su apuesta eléctrica, mostrando avances del Afeela 1 en fase de preproducción y un nuevo concepto. BMW presenta su plataforma Neue Klasse EV y el iX3, mientras que Mercedes-Benz debuta en Estados Unidos con el GLC eléctrico. Además, los robotaxis de Zoox, ya visibles en Las Vegas, anticipan un futuro donde la movilidad sin conductor será habitual.
Para quienes siguen de cerca la evolución del mercado, estos anuncios también influyen en el ecosistema de compra y venta. No es casual que cada vez más usuarios busquen información y oportunidades en portales especializados como el mercado de coches innovadores y tecnológicos, donde la oferta se adapta rápidamente a las nuevas tendencias del sector.
Hyundai y la robótica como pilar estratégico
Atlas y el futuro más allá del coche
Hyundai es otro de los protagonistas del CES con una visión que va más allá del automóvil tradicional. Gracias a su filial Boston Dynamics, el fabricante coreano impulsa robots humanoides como Atlas, ahora totalmente eléctrico y basado en aprendizaje por refuerzo. Este enfoque refuerza la idea de que la IA física no será exclusiva de fábricas o laboratorios, sino parte de la vida cotidiana y, eventualmente, de nuestros vehículos.
La integración de robótica, software y movilidad apunta a un escenario donde el coche no solo transporta personas, sino que interactúa, aprende y colabora.
¿Será el coche del futuro un robot?
La pregunta final queda abierta: ¿realmente queremos coches más automatizados y “robóticos”? Lo cierto es que la IA aplicada a la automoción ya está transformando el sector, y el CES confirma que este cambio apenas comienza. Tal vez aún no sepamos exactamente qué esperamos de nuestro coche ideal… hasta que lo veamos en acción.

