Mantenimiento del automóvil

Neumáticos desinflados: el enemigo silencioso que dispara tu consumo de combustible

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Cada vez que visitas la gasolinera y ves subir el importe en el surtidor, es normal pensar que tu forma de conducir es la principal culpable. Sin embargo, el consumo excesivo de combustible no siempre depende de tu pie derecho. En muchos casos, el verdadero problema está mucho más cerca del suelo: los neumáticos desinflados.

Cuando una llanta tiene menos presión de la recomendada, se deforma y se hunde más bajo el peso del vehículo. Esto incrementa la resistencia a la rodadura, obligando al motor a trabajar con mayor esfuerzo. Como consecuencia directa, el motor quema más combustible y la eficiencia del vehículo disminuye notablemente, además de generar un desgaste adicional en varios componentes.

¿Cuánto afecta la presión de los neumáticos al consumo?

Un estudio del Laboratorio Nacional de Oak Ridge reveló datos muy claros:

  • Con un 25% menos de presión, el ahorro de combustible cae entre 2% y 3%.

  • Con una reducción del 50%, la pérdida puede llegar hasta el 10%.

En invierno, el problema se agrava. Las bajas temperaturas hacen que el aire se contraiga, provocando una disminución de 1 a 2 PSI por cada 10 grados que baja el termómetro. Por eso, revisar la presión en épocas frías es fundamental para mantener un consumo eficiente.

La presión correcta: ni más ni menos

Cada automóvil tiene una presión específica recomendada por el fabricante, que suele encontrarse en el marco de la puerta del conductor o en el manual del propietario. Nunca debes inflar los neumáticos según el valor impreso en la llanta, ya que ese número indica la presión máxima, no la ideal.

Circular con neumáticos desinflados no solo afecta el gasto de combustible, sino que también puede dañar la estructura de la llanta y reducir el agarre y la seguridad en carretera.

¿Inflar de más ayuda a gastar menos gasolina?

Puede parecer tentador pensar que inflar los neumáticos por encima del nivel recomendado mejora el rendimiento, pero los beneficios son mínimos y los riesgos elevados. Un incremento del 40% en la presión apenas logra una mejora del 0,12% en el consumo, mientras que aumenta el riesgo de fallos, empeora la estabilidad y acelera el desgaste irregular de los neumáticos.

Los fabricantes definen la presión ideal teniendo en cuenta factores clave como seguridad, durabilidad, confort y eficiencia. Por eso, si tu vehículo cuenta con un sistema de monitoreo de presión, no ignores las alertas y revisa periódicamente el estado de tus llantas.

Si estás pensando en cambiar de auto por uno más eficiente o simplemente quieres comparar opciones del mercado, puedes consultar vehículos con buen rendimiento de combustible en el portal de compra y venta de autos yacarros.com, donde encontrarás múltiples alternativas adaptadas a tus necesidades.

Mantener la presión correcta en los neumáticos es un gesto sencillo, pero puede marcar una gran diferencia en tu bolsillo, en el rendimiento del vehículo y, sobre todo, en tu seguridad al volante.

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