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BYD lleva la carga ultrarrápida al límite: el Yangwang U7 conserva el 98,7% de su batería tras 30.000 km

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BYD está llevando la tecnología de carga rápida para vehículos eléctricos a un nuevo nivel. La compañía china ha sometido un Yangwang U7 a una exigente prueba de resistencia que incluyó 30.000 kilómetros recorridos en apenas nueve días, velocidades de hasta 240 km/h y alrededor de 350 sesiones de carga rápida.

El objetivo era comprobar una de las principales dudas que genera la expansión de los sistemas de carga de más de 1.000 kW: hasta qué punto estas velocidades extremas pueden acelerar la degradación de las baterías.

El resultado presentado por Yangwang, la marca de lujo de BYD, resulta especialmente llamativo. Tras completar la prueba, la batería del U7 conservaba el 98,7% de su capacidad, según los datos difundidos por la compañía.

Una prueba extrema para una batería de nueva generación

BYD comenzó en 2025 una nueva etapa en la carrera por conseguir cargas cada vez más rápidas con su tecnología conocida como Flash Charging. El sistema inicial permitía recuperar una parte importante de la autonomía en cuestión de minutos y elevaba la potencia de carga hasta niveles que hasta entonces eran poco habituales en los automóviles eléctricos.

La compañía ha continuado desarrollando esta tecnología y ha presentado una segunda generación de su sistema de carga rápida. En los vehículos compatibles, BYD asegura que es posible pasar aproximadamente del 10% al 97% de carga en solo nueve minutos.

Estas cifras sitúan la velocidad de recarga como uno de los principales campos de batalla entre los fabricantes de vehículos eléctricos. La competencia también ha comenzado a desarrollar sistemas capaces de superar los 1.000 kW de potencia, reduciendo considerablemente el tiempo necesario para recuperar autonomía.

Para los conductores que están considerando adquirir un vehículo eléctrico, esta evolución tecnológica puede cambiar la experiencia de uso y reducir una de las principales diferencias prácticas frente a los automóviles de combustión: el tiempo necesario para repostar o recargar.

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30.000 kilómetros, 350 cargas rápidas y temperaturas de 36 °C

Para comprobar la resistencia del sistema, Yangwang seleccionó, según la propia compañía, un U7 de una sala de exposición y no una unidad especialmente preparada para la prueba.

El vehículo fue conducido durante nueve días consecutivos en una pista de pruebas situada en Nanning, China. Durante ese periodo recorrió unos 30.000 kilómetros, equivalentes a aproximadamente 18.600 millas, manteniendo velocidades de hasta 240 km/h.

La prueba incluyó además unas 350 paradas de carga rápida. Durante algunas de estas sesiones, el sistema llegó a registrar una potencia de carga de hasta 640 kW.

La combinación de velocidad elevada, numerosos ciclos de carga rápida y temperaturas ambientales que alcanzaron una media cercana a los 36 °C convirtió el ensayo en una prueba especialmente exigente para la batería y su sistema de gestión térmica.

Después de completar los 30.000 kilómetros, Yangwang realizó una prueba para determinar el nivel de degradación de la batería. El resultado fue que el vehículo mantenía el 98,7% de su capacidad original.

La gestión térmica es clave para la vida útil de la batería

Uno de los aspectos más relevantes de la prueba no es únicamente la potencia de carga alcanzada, sino la capacidad del vehículo para controlar el calor generado durante el proceso.

Las altas temperaturas ambientales y las cargas ultrarrápidas pueden aumentar el estrés al que está sometida una batería. Por este motivo, los vehículos eléctricos necesitan sistemas de gestión térmica capaces de mantener las celdas dentro de un rango adecuado de temperatura.

En el caso del U7, la prueba combinó precisamente varios de los factores que pueden resultar más exigentes para una batería: altas velocidades, elevadas temperaturas ambientales y repetidas sesiones de carga rápida.

Que el automóvil terminara el ensayo con un 98,7% de capacidad sugiere que el sistema de gestión térmica fue capaz de controlar adecuadamente las condiciones de funcionamiento durante la prueba.

Un resultado positivo, pero todavía no definitivo

Aunque los resultados son alentadores, no permiten afirmar todavía que las cargas ultrarrápidas no tendrán consecuencias relevantes sobre la batería a largo plazo.

La degradación de una batería depende de múltiples factores, entre ellos los ciclos de carga, la temperatura, la profundidad de las descargas, la potencia utilizada durante la recarga y el paso del tiempo.

Además, una batería puede experimentar una degradación relativamente mayor durante las primeras etapas de su vida útil y posteriormente estabilizarse. Por ello, conservar el 98,7% de la capacidad después de una prueba tan intensa constituye una señal positiva, pero no sustituye a años de uso real.

La denominada degradación por calendario, relacionada con el envejecimiento de la batería con el paso del tiempo, también debe tenerse en cuenta. Para conocer realmente cómo se comportarán estas nuevas baterías después de muchos años, será necesario disponer de datos procedentes de vehículos que hayan permanecido en circulación durante periodos mucho más prolongados.

Por ahora, la prueba del Yangwang U7 ofrece una conclusión moderadamente optimista: las cargas de cientos de kilovatios no tienen por qué traducirse automáticamente en una degradación acelerada si el sistema térmico y la gestión de la batería funcionan correctamente.

La verdadera prueba, sin embargo, llegará con el tiempo. Los datos obtenidos después de varios años de utilización serán los que permitan determinar si la nueva generación de sistemas de carga ultrarrápida de BYD puede combinar velocidades de recarga extremas con una larga vida útil de sus baterías.

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