BMW

Chris Bangle y el polémico diseño de BMW que hoy empieza a ser un clásico

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Durante décadas, BMW fue sinónimo de un diseño elegante, sobrio y fácilmente reconocible. Los modelos de las décadas de 1980 y 1990 apostaban por líneas rectas, proporciones equilibradas y una evolución visual relativamente conservadora. Sin embargo, todo cambió con la llegada del nuevo siglo y, especialmente, con la influencia del diseñador estadounidense Chris Bangle.

Al frente del departamento de diseño de BMW, Bangle impulsó una auténtica revolución estética que dividió opiniones entre aficionados y periodistas especializados. Sus propuestas abandonaron buena parte de la sobriedad tradicional de la marca para introducir superficies más complejas, volúmenes inesperados y elementos que, en aquel momento, resultaban difíciles de aceptar para muchos seguidores de la firma alemana.

Con el paso de los años, sin embargo, la percepción ha cambiado. Algunos de aquellos BMW que fueron duramente criticados cuando llegaron al mercado empiezan a ser considerados ejemplos de una época especialmente atrevida en la historia del fabricante.

El BMW E65 Serie 7 y el famoso “Bangle Butt”

Uno de los ejemplos más conocidos de esta transformación fue el BMW E65 Serie 7, presentado a comienzos de la década de 2000. El modelo tenía la complicada misión de sustituir al E38 Serie 7, considerado por muchos aficionados uno de los sedanes mejor proporcionados y diseñados de la historia de BMW.

El E38 había alcanzado además una enorme popularidad gracias, entre otras cosas, a su aparición junto a James Bond en la película Tomorrow Never Dies. Su sucesor, por tanto, tenía un listón especialmente alto que superar.

La principal fuente de controversia fue la parte posterior del vehículo. El diseño de la tapa del maletero, acompañada por unas formas ascendentes en los laterales y unos pilotos de gran tamaño, dio lugar al conocido apodo de “Bangle Butt”. Para muchos críticos, la zaga parecía poco integrada con el resto de la carrocería y rompía con las proporciones tradicionales de BMW.

Pero el E65 no fue un caso aislado. El cambio de lenguaje de diseño se extendió rápidamente por la gama del fabricante.

Una revolución que llegó al Serie 5, Z4 y otros BMW

Durante la etapa de Bangle aparecieron modelos como el E60 Serie 5 y el BMW Z4, dos automóviles que también generaron opiniones muy enfrentadas. Sus carrocerías incorporaban superficies más marcadas, ópticas de formas llamativas y unas proporciones diferentes de las que habían caracterizado a la marca durante décadas.

BMW pasó así de una gama dominada por vehículos visualmente bajos, anchos y relativamente discretos a otra mucho más experimental. El objetivo era transmitir una imagen más moderna y preparar a la marca para una nueva generación de automóviles.

El cambio estético también coincidió con una transformación tecnológica. Los BMW de principios del siglo XXI comenzaron a incorporar sistemas cada vez más sofisticados, desde el controvertido iDrive hasta sistemas de dirección activa, suspensiones avanzadas y numerosas ayudas electrónicas.

Para algunos aficionados, aquella tecnología suponía una pérdida de la conexión tradicional entre conductor y automóvil. Para otros, representaba simplemente la evolución lógica de la marca hacia el siglo XXI.

El “flame surfacing” que cambió el lenguaje de diseño

Una de las claves del trabajo de Chris Bangle fue el denominado “flame surfacing”, una filosofía de diseño basada en superficies complejas y líneas que parecían recorrer la carrocería como si fueran llamas.

Este planteamiento permitía crear volúmenes mucho más dinámicos que los utilizados anteriormente por BMW. En lugar de depender exclusivamente de líneas rectas y superficies planas, los diseñadores comenzaron a jugar con diferentes niveles y curvas que cambiaban de aspecto dependiendo del ángulo desde el que se observara el automóvil.

El resultado fue especialmente visible en modelos como el Z4, que se convirtió en uno de los BMW más reconocibles de aquella época.

Curiosamente, muchas de estas decisiones que provocaron críticas hace dos décadas parecen menos radicales cuando se comparan con algunos de los BMW más recientes. Las enormes parrillas delanteras de determinados modelos actuales, los diseños extremadamente angulosos y las carrocerías de aspecto más agresivo han hecho que algunos aficionados reconsideren la polémica estética de la era Bangle.

Chris Bangle hizo mucho más que diseñar el Serie 7

Aunque su nombre quedó inevitablemente asociado al polémico E65, Chris Bangle no diseñó personalmente todos los BMW lanzados durante su etapa. Como responsable del diseño de BMW Group, su función consistía en dirigir el departamento y aprobar las propuestas que finalmente llegaban a producción.

Bangle llegó a BMW en 1992, después de haber trabajado como responsable de diseño de Fiat y de participar en la creación del conocido Fiat Coupé. Nacido en Ohio, Estados Unidos, estudió en la University of Wisconsin y posteriormente completó su formación en diseño en el prestigioso ArtCenter College of Design de California.

Durante su etapa al frente de BMW Group también estuvo relacionado con importantes proyectos de la compañía, entre ellos el regreso de Mini y el desarrollo de la nueva generación de Rolls-Royce tras su adquisición por parte de BMW.

Además, durante esos años llegaron al mercado algunos de los modelos más recordados de la marca, como el E46 Serie 3, el primer X5 E53 y el espectacular Z8.

El tiempo ha cambiado la percepción de sus BMW

La historia del diseño de Chris Bangle demuestra hasta qué punto la percepción de un automóvil puede cambiar con el paso del tiempo. Los vehículos que inicialmente fueron considerados demasiado atrevidos o incluso poco atractivos pueden adquirir una personalidad diferente cuando dejan de compararse con los modelos contemporáneos y pasan a contemplarse como representantes de una época concreta.

Algo parecido ha sucedido con varios BMW de aquella generación. El E65 Serie 7 continúa siendo un modelo controvertido, pero sus líneas ya no resultan tan sorprendentes como cuando apareció. Lo mismo sucede con el E60 Serie 5 y, especialmente, con el Z4 de primera generación.

Para los aficionados interesados en recuperar alguno de estos modelos, el mercado de vehículos usados ofrece actualmente numerosas alternativas. Buscar BMW de segunda mano permite comparar diferentes generaciones, versiones y precios antes de decidir qué modelo encaja mejor con cada presupuesto.

La evolución posterior de BMW también ha contribuido a cambiar la perspectiva. Diseños como los del actual Serie 4, el M3 o el XM han generado sus propias controversias por sus enormes parrillas y formas extremadamente llamativas. Frente a ellos, algunos de los BMW diseñados durante la época de Bangle pueden parecer hoy incluso relativamente discretos.

Un diseñador que dejó una huella duradera en BMW

Chris Bangle abandonó su puesto como responsable de diseño de BMW Group en 2009, pero su influencia continúa siendo visible en la evolución estética de la compañía. Su etapa coincidió con un momento de enorme transformación tecnológica y comercial para BMW, y sus decisiones ayudaron a preparar a la marca para una nueva generación de automóviles.

Su trabajo también recibió reconocimiento con el paso de los años. En 2021 fue distinguido con un importante premio de diseño estadounidense, una muestra de que la valoración de su trayectoria terminó alejándose de las críticas que acompañaron a algunos de sus diseños durante sus primeros años.

Quizás esa sea precisamente la mejor forma de entender el legado de Bangle: no se limitó a diseñar automóviles, sino que consiguió cambiar la conversación sobre cómo debía ser un BMW. Sus modelos obligaron a aficionados y competidores a replantearse las reglas del diseño automotriz.

Dos décadas después, aquellos BMW que en su momento parecían demasiado radicales forman parte ya de la historia reciente de la marca. Y, para muchos aficionados, incluso empiezan a tener algo que durante años parecía imposible: el encanto de los clásicos modernos.

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